Pan casero

«Ninguna de mis herramientas de panadero es más útil y adaptable que mis dos manos»

 

Domingo, día perfecto para hacer pan en casa. Hoy transcurre todo más despacio, y tenemos tiempo para mezclar las harinas, para elegir semillas, para dar tiempo a la masa a subir… para hundir los dedos en ella… y dejarla elevar de nuevo… y esperar… En el horno sucede la magia, y en breve estás disfrutando de una de las cosas más sencillas y más deliciosas que uno puede hacer: PAN.

Desde hace mucho tiempo hago pan en casa. Me encanta hacerlo sola, en silencio, como si de un antiguo ritual se tratara; y también con los peques, embadurnados de harina y dando formas originales a la masa, entre risas.

Durante el café de la mañana he dedicado un tiempo a buscar una receta nueva en uno de mis libros preferidos y de inspiración: Hecho a mano, de Dan Lepard. Os recomiendo este maravilloso catálogo de historias y recetas en un viaje por Europa.

En la Srta. Scott adoramos el pan, sobre todo el que sabe a naturaleza y a hogar. Sencillo, hecho a mano y, como siempre, con mucho amor: plano, de aceite, con semillas, con harinas como el centeno, el trigo sarraceno, o la espelta… nos encanta el pan de semillas, y más con frutos secos.

¿Cuál es tu pan preferido? ¿Nos lo cuentas?

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